Con la futura puesta en marcha del prototipo CAREM-25, la Argentina tendrá en operación el primer reactor de potencia íntegramente diseñado y construido en el país, un hito que representará para la industria nuclear nacional una evolución respecto al posicionamiento y prestigio ya obtenidos en el mercado internacional de reactores de investigación.
El CAREM le permitirá al país posicionarse a la vanguardia del mercado de centrales de baja potencia y características relativamente sencillas en cuanto a su construcción y operación, ideales para cubrir una amplia gama de necesidades propias de los países en vías de desarrollo.
A partir de dos características principales, el CAREM es un tipo de reactor cuya construcción, operación y mantenimiento son relativamente sencillas en relación a sus antecesores.
A diferencia de otros proyectos cuyos diseños buscan la generación de potencias superiores a los 600 o 700 megavatios, con este reactor de baja potencia la Argentina apunta a un nicho específico y más acorde a sus capacidades: su primer prototipo (que actualmente se encuentra en la etapa previa a su construcción) será de aproximadamente 25 MW de potencia eléctrica, capaces de abastecer a una población de hasta 100 mil habitantes. Además este tipo de reactor permitirá también prestar otro tipo de prestaciones como el suministro eléctrico específicamente a polos industriales con alto consumo de energía en zonas alejadas; desalinización de agua; suministro en regiones aisladas; o el simple aporte de energía a las grandes redes de interconexión eléctrica.
Por otra parte, se ha estimado en estudios preliminares que dicha potencia, con ciertas modificaciones en la ingeniería del reactor, podría ser llevada en una etapa posterior hasta más de 300 MW.
También es un rasgo destacable del CAREM que, de acuerdo con las estimaciones iniciales, no menos del 70% de esta central podrá ser provisto por empresas nacionales calificadas.
Entre las principales novedades en torno a las obras del Carem25 se destaca la preparación del terreno sobre el que se construirá el edificio del reactor.
Cristina Fernández de Kirchner puso en marcha la central de energía nuclear Atucha II y ratificó la meta extender la vida de la Central Nuclear Embalse, la construcción de Atucha III y de la central Carem 25.